José Limón
Frases tomadas como cita textual del libro "Memoria Inconclusa" de José Limón.
- A los 18 uno es vulnerable en un grado asombroso. No tiene armas para defenderse, ni experiencia, ni sabiduría, ni cinismo.
La muerte no me era extraña. Vino temprano. Había visto a la pequeña Estrella a la merced de la enfermedad intestinal que la mató cuando solo tenía tres meses. Era una hermosa niñita, y recuerdo que aceptó el sufrimiento suavemente, con una dulce paciencia, y que tendida con su largo vestido de bautismo, rodeada de flores en un ataúd de bebé azul celeste, era una adorable e impresionante aparición. Ardían velas en las cuatro esquinas del ataúd. La incomprensible solemnidad de la escena nunca me ha abandonado.
La muerte nos volvió a visitar muy pronto... - Estoy contento de que ese sea uno de mis últimos recuerdos de México. Estaba a punto de convertirme, junto con mi familia, en un exiliado en un país extraño. Tenía siete años. Había visto y sentido muchas cosas que a los niños de esa edad se les deberían ahorrar. Muchas de ellas eran incomprensibles y no las comprendería hasta mucho más tarde. Pero había aprendido que la vida sería era asunto precario e impredecible y que para vérselas con ella se necesitaba valor: valentía. Y pronto aprendería que por el resto de mi vida sería un traductor conciliador. Sería mi tarea traducir perpetuamente, en mi interior, la lengua de Castilla a la de los anglosajones, reconciliar muchos hábitos culturales y modos de vida contradictorios y dispares, y resolver hostilidades dentro de mi y a mi alrededor.
- Tenía 18 años era alto como mi padre y obscuro como mi madre. Había estado junto al lecho de de muerte de mi madre, había oído cómo el estertor se volvía el silbido largo, desatado de lo irrevocable, había tomado su dorada argolla de bodas e irracionalmente me la había puesto en el dedo. Ahora en el pasillo del hospital, enfrenté a un hombre destrozado que sollozaba como un niño, y en la fría madrugada de abril cobré una terrible y despiadada revancha. "¿Por qué lloras ?", Le pregunté "Tú la mataste y Dios te lo permitió"
- Para un bailarín , el nacimiento es como sigue. Te pones un leotardo y temblando de vergüenza y como una terrible timidez, entras al estudio de Doris Humphrey, una diosa, una ninfa, una cariátide, te hace que hagas cosas que nunca has hecho. Te estiras; te doblas y flexionas las piernas, los pies y el torso, cada músculo, tendón, nervio, vena y arteria, todo tú, tu ser entero. Corres, saltas y giras; caes al piso y te levantas de nuevo. En el piano donde esta sentada Pauline, suenan Chopin, Brahms y Henry Cowell. Jadeas, transpiras, te duele. Aprendes que eres. Aprendes que el pasado - Los jarabes, las corridas de toros, la pintura, el mexicano que hay en ti, el aterrador pasaje a la tierra de los gringos, las heridas, las muertes han sido sólo na preparación para esta nueva vida. Viví un estado de dicha pura (un poco lastimado por la falta de costumbre de los músculos a los rigores de los ejercicios de danza); por el momento, regresaría al estudio.
- Inclinándome con las piernas extendidas, miraba el espejo pensando en Narciso y su melancolía, preguntándome "¿A donde vas Pepe? ¿Qué estás haciendo? ¿Cuánto de esto es arte y cuánto es exhibicionismo y narcisismo?" La cara me respondía desde abajo "Esto es Arte. Serio e incluso, trágico. Recuerda que Isadora y Kreutzberg. Además, eres demasiado feo como para estar enamorado de ti mismo. El arte, la danza, es tú único amor"
- Fue muy ilustrativo para mí observar a estás tres actrices, cada una con su estilo y formas. Pronunciaban los mismos parlamentos pero el resultado era totalmente distinto. Un matiz, una entonación, una inflexión un gesto, cobraba nuevo significado y color. Era la expresión de un individuo. Aprendí una buena lección, me serviría en mi desarrollo. El artista nace para ser aquello en lo que se convertirá, esto es algo que no puede evitar más de lo que puede cambiar el color de sus ojos. Puede aprender su oficio, practicar su disciplina y destacar pero lo hará de acuerdo con su temperamento innato.
- El intento de llenar el vacío eterno y vasto del espacio y el tiempo es un acto de arrogancia y presunción. Yo no lo sabía y, siendo joven, no sabía que no lo sabía. Todo lo que tenía en mente era que quería unir movimientos, hacer danza. P35
- Muy al principio de mi vida como bailarín, en clase don Doris, hablando sobre el arte y artista ella mencionó que el movimiento de un bailarín revela el interior del hombre, su naturaleza y espíritu. "En las demás artes - nos dijo - uno se puede esconder detrás de las palabras y la expresión facial. Pero es imposible engañar con la danza. En el momento en que nos empezamos a mover, queda revelado lo que somos" P64
- No tenía miedo de ser "devorado" Al contrario, me imaginaba que podría ser una experiencia no del todo implacentera. Pero hasta la fecha tengo un lado quijotesco. Por ningún motivo uno abandona sus lealtades. Uno no vive para sacar ventajas, sino por sus creencias. Tenía una deuda con Doris y Charles. Esta oblicación se mezclaba con ideas arcaicas relacionadas con la lealtad y el honor. P98
- Limón añade entonces su propia interpretación de la sentencia de Brecht: "Uno nace y renace, justo como muere y vuelve a morir".
- Un publico cálido y receptivo. Pero lo que vi y sentí como artista como ser humano probablemente sea la experiencia más compleja y devastadora de mi vida. En el ambiente de unas ciudades que aún yacen destripadas por la barbarie de la guerra, conocí seres humanos de valentía, serenidad, nobleza. No había rencor ni amargura. Sólo una tremenda resolución, un sentido del futuro. Polonia tenía que ser reconstruida. Estoy asombrado de este valiente pueblo, de su amor apasionado por su identidad, su tradición, su hermosa supervivencia, pero sobre todo, su inefable valentía. Me siento muy humilde de haber bailado para ellos. P148

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