martes, 13 de diciembre de 2011

ciencia y arte


¿Cómo es posible que sonidos tan preñados de futuro salgan de pronto de un convento de monjas mexicanas? 


Se pregunta vossler.
Y se responde; “su curiosidad por la mitología antigua y por  la física moderna, por Aristóteles y harvey, por las ideas de platón y la linterna mágica de kircher… no hubiera prosperado en las universidades pedantes y temerosamente dogmáticas de la vieja España”. Tampoco prospero México mucho tiempo.
Sor Juana nos deja un texto revelador, al mismo tiempo declaración de fe en la inteligencia y renuncia a su ejercicio: la respuesta sor filotea. (Libro que aun  no logro obtenerlo)
Defensa intelectual y de la mujer la respuesta es también la historia de una vocación que no la tentara.  Su curiosidad no es la del hombre de ciencia sin la del hombre culto que aspira a integrar en una visión coherente todas las particularidades del conocimiento.
Presentía  un oculto   enface entre todas las verdades. Al referirse a la diversidad de sus estudios, advierte que sus contradicciones son más aparentes que reales “lámenos en lo formal y especulativo”
Las ciencias y las artes, por mas contrarias que sean, no solo no estorban a la comprensión general de la naturaleza, “sino  la ayuda, dando luz abriendo camino las unas a las otras, por variaciones y ocultos enlaces… de manera que parece que se corresponden y están unidas en admirable trabazón y concierto”

Si no era mujer de ciencia, tampoco era un espíritu filosófico, porque carecía del poder que abstrae. Su sed de conocimiento  no esta reñida con la ironía y la versatilidad y en otros tiempos hubiera escrito ensayos y critica. Si no vive para una idea, ni crea ideas nuevas: vive las ideas, que son su atmósfera y su aliento natural.

Octavio paz.


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