Al final
del día, cuando la luna esta sobre mi cabeza y todos se duermen, es cuando el
ser humano tiene tiempo para pensar, el 70% de nuestro cuerpo es agua y la luna
controla las mareas en el los grandes océanos, también controla el gran océano de
humanos que no deja de moverse y de hacer tremendos huracanes, México es el ombligo
de la luna, por lo tanto los mexicanos somos hijos de la luna, ella como
cualquier madre que nutre a su hijo por su ombligo nos alimenta con esta tierra,
con maíz, por eso cuando llega la noche, la gente camina sonámbula pero en México
cuando llega la noche el cuerpo se queda la mente y el alma viajan.
Al final
del día, tengo que aceptar mis errores,
mis virtudes mis defectos y mis aciertos, tengo que aceptar que lo que escribo
va tan apegado a mi vida. Que si alguien leyera todos mis cuentos descubriría
poco de muchas partes de mi, en cada cuento expreso una parte de mi, tal vez la
parte frustrada la de los miedos y la feliz, talvez otras que no se como se
llaman, pero están ahí.


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